Epifanio Garay, Orgullo Colombiano

Epifanio Garay, Orgullo Colombiano


Epifanio Garay y Caicedo fue un pintor retratista nacido en Bogotá, Colombia, el 9 de enero de 1849. Artista de múltiples inquietudes y de gran talento artístico; además de la pintura, se destacó como cantante de ópera y cronista de arte. Hijo del pintor y ebanista Narciso Garay, y de Dolores Caicedo, las primeras lecciones las recibió de su padre, en Bogotá. Después estudió con José Manuel Groot, además de asistir al Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario y a la Academia de Música


A los 21 años se trasladó a Panamá, donde contrajo matrimonio con la panameña Mercedes Díaz Remón, en el año 1873, y de esta unión nacieron sus dos hijos, quienes también fueron artistas: Nicole, pianista y compositora, y Narciso, violinista, escritor e investigador de la música y el folclore panameños. Garay se vinculó a la ópera, y por un tiempo italianizó su apellido cambiándolo por Garini. Cantó en el Teatro de la Academia de Música de Nueva York toda la temporada italiana de 1876, con el repertorio del bajo cantante. Regresó a Bogotá por la muerte de su padre, ocurrida en 1877. En 1880 interpretó un papel en la ópera Florinda del compositor colombiano José María Ponce de León. Fue escogido como el mejor artista en el concurso organizado en Bogotá por el pintor mexicano Felipe Santiago Gutiérrez para designar al director de la Academia Gutiérrez. Premiado en la exposición de 1882 por el gobierno colombiano con una beca para estudiar pintura en Europa, viajó a París y se matriculó en la Academia Julien. Uno de sus maestros fue el famoso pintor Adolphe William Bourguereau (1825-1905), premio de Roma en 1850, con quien interpretó la formación académica que había recibido en Bogotá. También fue alumno de Boulanger, Constant y León Bonnat (1835-1932). Su beca fue suspendida a raíz de la guerra civil de 1885, por lo cual debió interrumpir sus estudios y regresar a Bogotá al año siguiente, donde se dedicó de lleno a la pintura. Se ocupó entonces en atender los numerosos encargos de la sociedad bogotana: Retratos de señoras, señoritas, políticos, intelectuales y amigos. Partió para Cartagena en 1890 y en esa ciuudad trató de organizar, en compañía de doña Concepción Jiménez de Araújo, una academia de pintura, pero tuvo que volver a la capital hacia 1892. Su larga permanencia fuera del país le permitió desarrollar muchos reconocimientos. En Panamá ejecutó un importante número de obras, que le valieron el profundo aprecio de la sociedad de ese país. Al año siguiente de su regreso a Bogotá, fue nombrado director de la Escuela Nacional de Bellas Artes. Por varios años fue profesor de la misma, y asumió de nuevo la dirección en 1898. Desde allí promovió la creación de las becas para los estudiantes de provincia e impulsó las clases de litografía, para las cuales contrató al profesor alemán Felipe Eduardo Lehner e hizo importar piedras litográficas de Europa.


Detalle, Catedral de Bogotá
Durante su rectoría, luchó por el mejoramiento de las condiciones de los profesores. Desafortunadamente la Escuela fue cerrada con ocasión de la guerra de los Mil Días. En 1900, Garay pintó una de las pechinas de la catedral de Bogotá. En esta representó al evangelista San Juan, obra que fue objeto de algunas críticas porque se consideró que había demasiada teatralidad en su ejecución. Garay es el retratista académico más importante del arte colombiano. Su vida y su obra están en plena correspondencia con su época, si se tiene en cuenta que la sociedad de la segunda mitad del siglo XIX estaba aún ligada, en muchos aspectos, al pensamiento romántico y a la tradición. Viajó constantemente, admiró a los grandes maestros y desarrolló un oficio riguroso, en el que lo importante era la similitud casi fotográfica de la pintura con su modelo. Ejecutó varias obras de temas religiosos y políticos, es el autor del óleo titulado La mujer del levita de los montes de Efraín, hoy en el Museo Nacional de Colombia, prácticamente el único desnudo femenino de la pintura colombiana del siglo XIX. El tema causó escándalo en su momento; la critica desvió el problema hacia la impugnación de que el maestro había hecho uso de la fotografía para realizar la obra, y la prensa se trabó en una absurda polémica entre las obras de Epifanio Garay y Ricardo Acevedo Bernal, cuyo trasfondo resultó ser más de orden político que estético. Si bien es cierto que este cuadro de Garay es el único desnudo conocido, por documentos del archivo de la Escuela de Bellas Artes se sabe que sí se había practicado este género a fines de siglo, aunque con muchas restricciones. Garay debió inspirarse en la obra de Felipe Santiago Gutiérrez, La amazona de los Andes, que exhibió en uno de sus viajes a Bogotá. Naturalmente, sus estudios en Europa tuvieron que incentivar en él la motivación por un tema tan apropiado para un artista académico. De todas maneras, es un hecho comprobado que Garay, como muchos de los pintores europeos de su tiempo: Jean Auguste Ingres, Edgar Degas, Edovard Manet, utilizó la fotografía como modelo y soporte para sus obras, particularmente para el retrato. Fallece en Villeta, el 8 de octubre de 1903.




Busto del Museo Nacional
La relación de la pintura con la fotografía fue tan estrecha, que no sólo los pintores se inspiraron en ella, sino que también los fotógrafos estuvieron influenciados por los pintores. En memorias de familia escritas por su hijo Narciso, se menciona la existencia de un cuadro de María Magdalena penitente, del que no hay noticia. Probablemente ejecutó varias obras de tema religioso ahora desconocidas. Gran parte de su obra se encuentra en el Museo Nacional. También se sabe que dejó numerosos retratos en Panamá, Cartagena y en algunas otras ciudades del país. En el Museo Nacional se pueden apreciar: Retrato del presidente Rafael Núñez, firmado en Cartagena 1891; Retrato de señora, firmado y fechado 1893; Retrato del doctor Manuel A. Sanclemente, ganador del primer premio en retrato en la exposición colecciona con ocasión del aniversario del Grito de la Independencia, el 20 de julio de 1899; Retrato de Dolores Caycedo de Garay, firmado; Retrato de Manuel Gray (su hermano); Autorretrato, sustraído del Museo, entre otros. Un busto de Epifanio Garay, obra del maestro Silvano Cuéllar, preside la entrada del Museo Nacional


































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