Jia Lu, Divina Imaginación China

Jia Lu, Divina Imaginación China


Nacida en China en 1954, Jia Lu creció en una familia de artistas. La actuación, la poesía y las clases de arte llenan sus primeros años donde despunto su inquieta imaginación. Sin embargo, la Gran Revolución Cultural abatió Beijing con una violencia destructiva. Muchos de los miembros de su familia y profesores de arte, fueron objeto de persecución. Lu se vió forzada a adaptarse a las condiciones de un cambio radical en China con el fin de sobrevivir. Durante este tiempo estuvo vinculándose con diferentes actividades, ya sea trabajando como enfermera (donde ganó un conocimiento invaluable sobre la anatomía humana), actriz de cine y televisión, oficial de marina, editor de arte para una revista o un practicante de baloncesto. Por suerte era un par de pulgadas menor como para entrar al equipo nacional, por lo que eligió la dirección de su corazón y se matriculó en la Academia Central de Arte y Diseño.


En 1983, ya transformada en una pintora figurativa, Lu viaja hacia Canadá. Sumergida en una cultura extranjera, sin saber una palabra de Inglés, Jia utiliza su inteligencia y adaptabilidad para encontrar amigos y coleccionistas, aprender el idioma y continuar su educación. Encontró trabajo en el departamento de artes visuales en la Universidad de York. Su estilo de pintura realista la hizo sentir una extraña en ese bastión del arte contemporáneo, pero ella nunca abandonó su sueño plagado de imaginería y estilo perfeccionista. Cuando se le presenta una rara oportunidad de viajar a Japón para trabajar en un proyecto enorme en Tokio para reproducir antiguos murales de cuevas budistas, Jia aprovecha la oportunidad de explorar sus raíces culturales.


Luego, en el verano de 1995, junto a su futuro marido Geoffrey, pasaron dos meses en los museos de París y Londres, inmersos en las grandes obras de escultura, la arquitectura y la pintura. Volvió a su casa de Canadá profundamente inspirada, decidida a capturar la magnificencia y la universalidad de la figura humana. Jia Lu se deleita en la belleza donde quiera que encuentre. Su sentido de la confianza y la esperanza es contagiosa, tanto en su personalidad como en su arte. Compartiendo su amor por lo bello, Jia envía sus cuadros al mundo para recordarnos que en esencia, no hay separación entre lo humano y lo divino.


"Así como el Himalaya, una vez fueron fondo del mar, por lo que todas las cosas cambian en un ciclo sin fin", dice el artista. "La vida es sólo una parte de esta gran transformación. Sin embargo, hay una parte de nosotros que continúa sin cambios a través de todos estos cambios: un alma, una chispa divina, una parte de la eterna que llevamos dentro de nosotros para siempre" Su obra se encuentra en colecciones públicas, privadas y empresariales de todo el mundo. Actualmente vive y trabaja en Los Ángeles. Si estas interesado en conocer con mas detalles la obra de este artista, visita su Web


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