John Martin, El Excelso Pintor con Anhelos de Ser Ingeniero

John Martin es un artista nacido en el pueblo de Haydon Bridge, cerca de Hexham en Northumberland en julio de 1789, en la semana en que la Bastilla fue asaltada en París. Es el cuarto hijo de Fenwick Martin, un habilidoso maestro de esgrima. Fue aprendiendo de su padre hasta dar con un carrocero en Newcastle upon Tyne, para aprender pintura heráldica, pero debido a una disputa sobre los salarios de los bonos que fueron cancelados, fue reemplazado por Bonifacio Musso, un artista italiano y padre del pintor Charles Musso. Con su maestro, Martin viaja desde Newcastle a Londres en 1806, donde se casó a la edad de diecinueve años, y se mantiene a sí mismo dando clases de dibujo, pintura en acuarelas, en porcelana y cristal. El único plato pintado por sus manos se encuentra ahora en la colección real en Copenhague. Su tiempo libre fue ocupado en el estudio de la perspectiva y la arquitectura. 


Martin empezó a complementar sus ingresos con la pintura al óleo: Uno o dos paisajes, pero más por lo general grandes temas bíblicos inspirados en el Antiguo Testamento, que influenciaron fuertemente fuertemente las experiencias de su infancia. Sus paisajes tienen la robustez de los riscos de Northumberland, mientras que sus grandes lienzos apocalípticos, como la destrucción de Sodoma y Gomorra muestran su íntima familiaridad con la forja y herrería del Valle Tyne y el Antiguo Testamento. Su tiempo no podía haber sido mejor. En los años de la Regencia de 1812 en adelante, hubo una moda de por las pinturas "sublimes", alentada por las publicaciones de los viajeros que regresan del Grand Tour o el Medio Oriente con cuentos exóticos de lugares como Babilonia, Pompeya, y Alejandría


La ruptura de Martin se produjo al final de una temporada en la Real Academia, donde había realizado su primer gran lienzo Sadak in Search of the Waters of Oblivion. Él lo llevó a casa, sólo para descubrir que tarjeta de visita de William Manning MP, un gobernador del Banco de Inglaterra. Manning quería contratarlo, ofreciéndole patrocinios influyentes, impulsando la carrera de Martin en una etapa importante a pesar de que nunca fue, para su disgusto, elegido miembro de la Real Academia. Esta prometedora carrera se vio interrumpida por la muerte de su padre, madre, abuela y su hijo pequeño (todo en un solo año). Otra distracción fue su hermano William, que con frecuencia le pedía que elaborara planes de sus inventos, y al que siempre se entregó con la ayuda y el dinero. Pero, muy influido por las obras de Milton, continuó con sus grandes temas, a pesar de una serie de reveses financieros y artísticos (una de sus obras fue arruinada a la espera de ser colgada en la Academia, por un artista descuidado que derramó una olla de barniz oscuro sobre la tela). En 1816 finalmente logró éxito público con Joshua, un tema que llegó a un inmenso respaldo popular a pesar de romper muchas de las reglas convencionales de composición. En 1818, con la venta de su obra Fall Of Babylon por más de £ 1000, por fin pudo librarse de la deuda y comprar una casa en Marylebone - que por aquel entonces, como ahora, era una zona conveniente de moda de Londres, donde entró en contacto con una amplia gama de artistas, escritores, científicos y de la nobleza Whig


Su triunfo fue Belshazzar´s Feast, de la que se jactaba de antemano, "Hará más ruido que cualquier imagen nunca antes hizo... Sólo no se lo digas a nadie, yo lo digo" Cinco mil personas pagaron para verla. Fue más tarde, en una ironía de la  historia, convertida en ruinass cuando el carro en el que se transportaba fue golpeado por un tren en un paso a nivel cerca de Oswestry, en 1841. En privado, Martín era un apasionado devoto del ajedrez  y, compartia en común con sus hermanos, la esgrima y lanzamiento de jabalina. También supo ser un radical que se ganó una reputación al silbar el Himno Nacional en público. Sin embargo, fue cortejado por la realeza y condecorado con varias medallas de oro, una de ellas desde el Zar Ruso Nicolás, a quien su visita en la mina de carbón Wallsend en Tyneside había hecho una impresión inolvidable: "Dios mío", le había gritado el Zar, "Es como la boca del infierno". A partir de ese entonces, Martin se convirtió en el histórico pintor oficial del príncipe Leopoldo de Sajonia-Coburgo.


Leopoldo fue el padrino del hijo de Martín, también llamado Leopoldo, y había dotado a Martin con una de las primeras caballerías de Bélgica, la Orden de Leopoldo. Martin con frecuencia haría visitas temprano en la mañana a otro Sajonia-Coburgo, el Príncipe Alberto, que le iba a realizar bromas desde su caballo. Martin era un apasionado defensor del deísmo, la evolución (antes de Darwin) y la racionalidad. Georges Cuvier, el gran naturalista francés, se convirtió en un admirador de Martin, y cada vez disfrutaba de la compañía de científicos, artistas y escritores, tales como Dickens, Faraday y Turner entre ellos. Comenzó a experimentar con la tecnología de la mezzotinta, y como resultado, fue el encargado de producir 24 grabados para una nueva edición de El Paraíso Perdido. Políticamente sus simpatías eran radicales y entre sus amigos se contaron William Godwin, el envejecido revolucionario reformista, esposo de Mary Wollstonecraft y el padre de Mary Shelley y John Hunt, co-fundador de The Examiner


Martín podría haber sido aún más famoso si no hubiera sido por casi una década cerca de 1826, donde abandonó su carrera como pintor para involucrarse en los ensayos para prender fuego a la catedral de York. Un gran número de obras de Martin pudieron sobrevivir en las colecciones: The london Art Galerie en Newcastle (que también tiene su famoso "caja negra" de sus proyectos en curso), elTate, el Victoria and Albert Museum, y el resto de Europa y los EE.UU.. El RIBA tiene muchos de sus exquisitos dibujos de ingeniería. Hay cartas en colecciones privadas y muchos de sus artículos se mantienen en el Queen Mary College de Londres


La influencia de John Martin sobrevivió en los lugares mas curiosos. Uno de sus pocos seguidores fue Thomas Cole, fundador de la pintura del paisaje americano. Otros cuya imaginación se disparó con sus ideas, fue Ralph Waldo Emerson, la Brontë y especialmente Dante Gabriel Rossetti, y varias generaciones de cineastas, como D.W Griffith, Cecil B. de Mille y George Lucas. Escritores como Rider Haggard, Julio Verne y H.G Wells también fueron influenciados por su concepto de lo sublime. El movimiento romántico francés, tanto en el arte y la literatura, también se inspiraron en él. Muchos edificios victorianos de trenes, han tomado sus motivos arquitectónicos, incluyendo el puente colgante de su amigo Brunel Clifton. Lo planos de ingeniería de Martin para Londres, incluían un tren circular conectado, a pesar de que no se construirá en su vida, todo se convirtió en realidad mucho tiempo después. Esto le habría complacido excesivamente, ya que años anteriores admitió que hubiera sido mejor ingeniero que pintor. John Martin murió en la Isla de Man en 1854 y esta sepultado en el cementerio Braddon Kirk.