Paige Bradley, Un Instante de Reflexión Escultórica

Paige Bradley, Un Instante de Reflexión Escultórica


Paige Bradley es una escultora nacida en la ciudad de Carmel, California. Bradley ya sabía que iba a ser un artista a la edad de nueve años. Inmersa en la naturaleza y el arte, la fascinación de Bradley con la figura humana comenzó muy temprano. Ella creía que a través de la figura de un artista podía hablar un lenguaje universal que es eterno y esencial. Comenzó a dibujar a partir de modelos desnudos por la edad de diez años y a los quince estaba estudiando intensamente en las escuelas de arte durante los meses de verano. Sabiendo que ella era, naturalmente una escultora, a los diecisiete años emitió su primer escultura en bronce.


Educada en la Universidad de Pepperdine, Paige pasó un año en Florencia, Italia, con el programa de estudios de la universidad. Allí tomó clases en la Academia de Arte de Florencia, que incluía historia del arte. Ella pasó a continuar sus estudios en la prestigiosa Academia de Bellas Artes de Pennsylvania, donde estudió escultura y aprendió a pintar y plasmar en diversas técnicas. En 1995 fue asistente de escultor en un monumento para los Juegos Olímpicos de Atlanta 96. En 2001 fue votada en la Sociedad Nacional de Escultura, la Catalina Lorillard Wolfe Art Club y el Club Salmagundi como escultora profesional. 


En 2006 una de sus esculturas fue seleccionada para convertirse en un prestigioso premio internacional para jóvenes bailarines. Una réplica de la escultura ahora se concede a una bailarina con talento seleccionados por un panel de jueces de cada año del Ballet Internacional. Anualmente, Paige Bradley realiza varias exposiciones individuales y su obra se puede ver en las galerías seleccionadas de todo el mundo. En 2004 se trasladó su estudio de California a Nueva York. En la primavera de 2007 se trasladó a Londres, donde actualmente trabaja a tiempo completo.


Sus obras están llenas de dicotomías: Tanto lo bello y lo feo, lo liberal y lo contenido, la caída y la flotación. Ella siempre tiene el control de la forma, pero no encarcelado por su literalidad. El tema se convierte en el más importante (no estrictamente feminista), sino más bien las traiciones de la emoción humanista moderna. El trabajo de Paige se está convirtiendo en una pieza clave, valiosa para la figura que falta en el arte contemporáneo. Sólo de unos treinta años, el talento Paige Bradley y sus logros artísticos ya han adquirido una inmensa notoriedad. Si estás interesado en conocer con más detalles la obra de esta artista, visita su Web